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Febrero del 2008

Entre nos y sin fachadas

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:28, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

Mientras los silencios y los olvidos se mantengan, habrá razón para seguir reflexionando...

Este 8 de marzo de 2008, nuevamente intervenimos en la temática de la mujer. Una nueva invitación corrió y nuevas amigas y amigos se apuntaron.

Esta vez intervenimos La Luna Casa y Arte, la Bea le brinda su espacio a las mujeres y al arte.

Mujeres de aqui y de alla/8 de marzo 2008

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:27, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"mujeres de aquí y de allá"

De Ileana Rogel

Reflexión sobre las mujeres y la migración. Una plática sincera sobre las preocupaciones, las preguntas y la búsqueda de respuestas.

Mujer en Cello/8 de marzo 2008

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:26, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

 "Mujer en Cello"

De Marianella Rogel

Una pequeña mujer se nos hace grande entre las cuerdas vívidas, intensas y sublimes de su Cello.

 

SER/8 de marzo 2008

Por La Casa Alegre - 15 de Febrero, 2008, 10:24, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"Ser pública"

Guillermo Araujo

Seguros en Red, reflexión sobre la seguridad, llevado al público, a la mujer, a ser pública.

Nuestras muertas/8 de marzo 2008

Por La Casa Alegre - 15 de Febrero, 2008, 10:23, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"Nuestras Muertas"

De Paola Lorenzana

Interpretación corporal del dolor por las pérdidas violentas, inspiradas en piezas de Mayra Barraza.



NUESTRAS MUERTAS

 

Nora Evelsira Jenny Arelí Eris Yaneth Yesenia Elizabeth Cecilia Margarita Silvia Mercedes Yolanda Janeth Gladis Mercedes Reina del Carmen Mirna Elizabeth Berta Alicia Sandra Marlene Blanca Blanca Elba Agustina Bruna Karla Marta María Esther Julia Juana Sandra Patricia Cecilia García Cecilia Funes  Maria Ofelia Karen yanira Claudia Verónica Jennifer María Magdalena, Marta Alicia Alba Luz Julia Verónica Beatriz Marcela Wendy Guadalupe Marta Eugenia Tania Dense Rosa Melissa Sara Noemí Yesenia Linka Esmeralda Ana Isabel Teresa Sofía del Carmen María Julia María Arelí Ana Cecilia María Juana dos mujeres Ángela Una mujer Luisa Mujer no identificada Rhina Estela Yudith Antonieta rosaída Nathalie eva elena rosa elena Katia Celina elba Isabel Michelle

 

"Tomado de 100 días en la república de la muerte de Mayra Barraza y de una que otra historia cercana"


Entrelazados/as/8 de marzo 2008

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:21, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"Entrelazados"

Casa Alrevez,

Beto y Ate de Costa Rica.

Interpretación clown sobre la violencia entre las parejas.

Mujer de cristal/8 de marzo 2008

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:20, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"Mujer de Cristal"

Abby Reyes

Intervención poética de una hermana, alumna, diseñadora, poeta… una mujer

"adoracion"/ 8 de marzo 2008

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:20, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"Adoración"

Carlos López

"adoracion" hacia objetos de uso doméstico y revistas de moda, de una manera exajerada, en un pequeño altar.
Con esto pretendo visibilizar, una característica que me parece muy real y fría: la de la dependencia hacia la belleza externa impuesta por los medios, mostrada a través de una costumbre clara de nuestra cultura, por
medio del un altar religioso; creando así un conjunto de elementos mezclados con la tradición, la alienación,  mediante la ironía en busca de una reflexión sobre el tema.

             


Ojos de tres/8 de marzo 2008

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:19, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"OJOS DE TRES" 

Sáenz Jaramillo: Elvira, MaLuisa y Ana Lucía

Performance poético visual

Representa 3 generaciones, 3 mujeres diferentes, 3 pensamientos y 3 fuerzas independientes,  que se dan voluntad y se apoyan diariamente para seguir adelante.

Harry Castel/8 de marzo 2008

Por Harry Castel - 15 de Febrero, 2008, 10:17, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"Harry Castel"

Cuatro  Voces.

Arreglo dramático de Harry Castel, para 4 voces femeninas, con textos de Lope de Vega, Lorca, Ibsen y A. Vargas.

Para la Pao, porque está allí.

 
Monólogo de Laurencia. Fuenteovejuna de Lope de Vega

No  me nombres tu hija.

Por muchas razones,

Y sean las principales:

Porque dejas que me roben

Tiranos sin que me vengues,

Traidores sin que me cobres.

Aún no era yo de Frondoso,

Para que digas que tome,

Como marido, venganza;

Que aquí por tu cuenta corre;

Que en tanto que de las bodas

No haya llegado la noche,

Del padre, y no del marido,

La obligación presupone;

Que en tanto que no me entregan

Una joya, aunque la compren,

No han de correr por mi cuenta

Las guardas ni los ladrones.

Llevóme de vuestros ojos

A su casa Fernán Gómez:

La oveja al lobo dejáis

Como cobardes pastores,

¿Qué dagas no vi en mi pecho?

¡Qué desatinos enormes,

Qué palabras, qué amenazas

Y qué delitos atroces,

Por rendir mi castidad

A sus apetitos torpes!

 Mis cabellos ¿no lo dicen?

¿no se ven aquí los golpes

De la sangre y las señales?

¿Vosotros sois hombres nobles?

¿Vosotros padres y deudos?

¿Vosotros, que no se os rompen

Las entrañas de dolor,

De verme en tantos dolores?

Ovejas sois, bien lo dice

De Fuenteovejuna el nombre.

Dadme unas armas a mí,

Pues sois piedras, pues sois bronces,

Pues sois jaspes, pues sois tigres…

-         Tigres no, porque feroces

Siguen quien roba a sus hijos,

Matando los cazadores

Antes que entren por el mar

Y por sus ondas se arrojen.

Liebres cobardes nacistes;

Bárbaros sois, no españoles.

Gallinas, ¡vuestras mujeres

Sufrís que otros hombres gocen!

Ponéos ruecas en la cinta.

¿Para qué os ceñís estoques?

¡Vive Dios, que he de trazar

Que solas mujeres cobren

La honra de estos tiranos,

La sangre de estos traidores,

Y que os han de tirar piedras,

Hilanderas, maricones,

Amujerados, cobardes,

Y que mañana os adornen

Nuestras tocas y basquiñas,

Solimanes y colores!

A Frondoso quiere ya,

Sin sentencia, sin pregones,

Colgar el  Comendador

Del almena de una torre;

De todos hará lo mismo;

Y yo me huelgo, medio hombres,

Porque quede sin mujeres

Esta villa honrada, y torne

Aquel siglo de amazonas,

Eterno espanto del orbe.

 

 

 

Monólogo de Rosita, de Doña Rosita la soltera. F.G. Lorca

Me he acostumbrado a vivir muchos años fuera de mí, pensando cosas que estaban muy lejos, y ahora que estas cosas ya no existen sigo dando vueltas y más vueltas por un sitio frío, buscando una salida que no he de encontrar nunca. Yo lo sabía todo. Sabía que él se había casado; ya se encargó un alma caritativa de decírmelo, y todo este tiempo he estado recibiendo sus cartas desde América, con una ilusión llena de sollozos que aún a mí misma me asombraba. Si la gente no hubiera hablado; si vosotras no lo hubierais sabido; si no lo hubiera sabido nadie más que yo, sus cartas y su mentira hubieran alimentado mi ilusión como el primer año de su ausencia. Pero lo sabían todos y yo me encontraba señalada por un dedo que hacía ridícula mi modestia de prometida y daba un aire grotesco a mi abanico de soltera. Cada año que pasaba era como una prenda íntima que arrancaran de mi cuerpo. Y hoy se casa una amiga y otra y otra, y mañana tiene un hijo y crece, y viene a enseñarme sus notas de examen, y hacen casas nuevas y canciones nuevas, y yo igual, con el mismo temblor, igual; yo, lo mismo que antes, cortando el mismo clavel, viendo las mismas nubes; y un día bajo al paseo  y me doy cuenta de que no conozco a nadie: muchachos y muchachas me dejan atrás porque me canso, y uno dice: “ahí está la solterona”; y otro, hermoso, con la cabeza rizada, que comenta: “a esa ya no hay quien le clave el diente”. Y yo lo oigo y no puedo gritar, sino vamos adelante, con la boca llena de veneno y con unas ganas enormes de huir, de quitarme los zapatos y no moverme más, nunca, de mi rincón.

Ya soy vieja. Ayer le oí decir al Ama que todavía podía yo casarme. De ningún modo. Ya perdí la esperanza de hacerlo con quien quise con toda mi sangre, con quien quise y… con quien quiero. Todo está acabado… y sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta.  Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacía… (¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad?. Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretara sus dientes por última vez.

Soy como soy. Ahora lo único que me queda es mi dignidad. Lo que tengo por dentro lo guardo para mí sola. ¿Qué os voy a decir? Hay cosas que no se pueden decir porque no hay palabras para decirlas; y si las hubiera, nadie entendería su significado. Me entendéis si pido pan y agua y hasta un beso, pero nunca me podríais ni entender ni quitar esta mano oscura que no sé si me hiela o me abrasa el corazón cada vez que me quedo sola. Sería el cuento de nunca acabar. Yo  sé que los ojos los tendré siempre jóvenes, y sé que la espalda se me irá curvando cada día. Después de todo, lo que me ha pasado les ha pasado a mil mujeres.

 

 

Antonia en Jardín de Pulpos, de Arístides Vargas

Uno ama un árbol porque le es útil pero ¿de qué le sirve tener un país – en caso de que lo tenga-  ¿este es su país?... Muéstreme las escrituras. ¿Ya ve? Un país es un inmenso territorio parcelado en grandes mansiones, casas, apartamentos, cuartos, cuartuchos, zaguanes lúgubres donde ya no hay país, sino frío y tristeza.

Cuando niña, escuché a un presidente decir: “tienes un país, ámalo”. Entonces yo, como era huérfana y no tenía dónde vivir, fui al Municipio y dije: “vengo a que me den el trozo de país que me corresponde, para amarlo aunque más no sea…” Me mandaron a otro sitio donde me preguntaron si había pagado el agua; y a otro, que si había pagado la luz… yo  era una niña. Decidí ir al Ministerio de Gobierno y dije: “un país que cobra por amarlo, no es un país, es una prostituta”. Me encerraron  tres días: nunca más volví a reclamar el pedazo de país que me correspondía; tal vez otro se lo agarre, ¿no es cierto? Ahora tengo una maceta y en la maceta una flor. Ese es mi país y espero que nunca se me marchite.

 

 

Nora en Casa de Muñecas, de Ibsen. Arreglo dramatúrgico de Harry Castel.

Siéntate; va a ser largo. Tengo mucho que decirte.

Es eso realmente lo que pasa: no me comprendes. Y yo nunca te he comprendido tampoco… hasta esta noche. No, no me interrumpas. Vas a escuchar todo lo que yo te diga… vamos a ajustar nuestras cuentas, Torvaldo.

Estamos aquí sentados uno frente a otro. ¿No te extraña una anomalía? Llevamos ocho años de casados ¿No te percatas de que hoy es la primera vez que tú yo, marido y mujer, hablamos con seriedad? Desde que nos conocimos no hemos tenido una sola conversación seria, nunca hemos intentado llegar juntos al fondo de las cosas.

Se han cometido muchos errores conmigo Torvaldo. Primeramente por parte de mi padre y luego, por parte tuya. Nunca me quisisteis. Os resultaba divertido encapricharos por mí, nada más. Cuando vivía papá, él me manifestaba todas sus ideas, y yo las seguía. Si tenía otras diferentes, me guardaba muy bien de decirlo, porque no le habría gustado. Me llamaba su muñequita y jugaba conmigo, ni más ni menos que yo con mis muñecas. Después vine a esta casa contigo… Quiero decir que pasé de manos de papá a las tuyas. Tú me formaste a tu gusto y yo participaba de él… o lo fingía… no lo sé con exactitud, quizás lo uno y lo otro. Cuando miro hacia atrás me parece que he vivido aquí como una pobre… al día. Vivía de hacer piruetas para divertirte, Torvaldo. Como tú querías.

Creí ser feliz aquí, pero solo estaba alegre y eso es todo. Eras tan bueno conmigo… Pero nuestro hogar no ha sido más que un cuarto de recreo. He sido una muñeca grande en esta casa, como fui muñeca en casa de papá. Y a su vez los niños han sido mis muñecos. Me divertía que jugaras conmigo, como a los niños verme jugar con ellos. He aquí lo que ha sido nuestro matrimonio. Tenías razón hace un momento, aunque fuera producto de tu excitación, cuando me dijiste que no podía educar a los niños, es una labor superior a  mis fuerzas, hay otra de la que debo ocuparme antes. Debo procurar educarme a mí misma. Tú no eres capaz de ayudarme en esta tarea. Para ello necesito estar sola. Y por esa razón voy a dejarte. Necesito estar sola para orientarme sobre mí misma y sobre lo que me rodea. No puedo quedarme más contigo, mañana salgo para mi tierra, allí me será más fácil encontrar un empleo.

¿Qué ante todo soy esposa y madre? Ya no creo en eso, creo que ante todo soy un ser humano, igual que tú… o al menos, debo intentar serlo y tengo otros deberes no menos sagrados conmigo misma. Sé que la mayoría de los hombres te darán la razón y que algo así está escrito en los libros y lo dice la religión y las leyes, pero ahora quiero tratar de comprender por mí misma a quién asiste la razón, si a la sociedad o a mí.

Lo lamento Torvaldo, porque siempre has sido bueno conmigo… pero no lo puedo remediar, ya no te amo. He esperado durante ocho años con paciencia por un milagro. Por fin llegó el día angustioso, cuando la carta con el chantaje de Krogstad estaba en el buzón, no podía figurarme que cederías a las exigencias de ese hombre, estaba persuadida que le dirías: “vaya usted a contar a todo el mundo que tiene esa letra de cambio”, y cuando eso hubiera sucedido, tenía la absoluta seguridad que te habrías presentado a hacerte responsable de todo, diciendo: “yo soy el culpable”, pues fue para salvar tu vida que yo contraje esa deuda, claro que yo no habría aceptado un sacrificio semejante y por eso quería acabar con mi vida… y si piensas que pido demasiado, que no hay quien sacrifique su honor por el ser amado, déjame decirte que lo han hecho millares de mujeres.

Pero tú no piensas ni hablas como el hombre a quien yo pueda unirme. Cuando te has repuesto del primer sobresalto, no por el peligro que me amenazaba, sino por el riesgo que corrías tú; cuando ha pasado todo, era para ti como si no hubiese ocurrido nada. Volví a ser tu alondra, tu muñequita, a la que tenías que llevar con mano más suave aún, ya que había demostrado ser tan frágil y endeble… en ese mismo instante me he dado cuenta que había vivido ocho años con un extraño… tal como soy ahora, no puedo ser una esposa para ti. Aquí tienes tu anillo, dame el mío.

Las muchachas están al corriente de cuanto respecta a la casa… mejor que yo… ¡Ah Torvaldo! Para que dejáramos de ser extraños, tendría que realizarse el mayor de los milagros, tendríamos que transformarnos hasta el extremo de que nuestra unión llegara a convertirse en un verdadero matrimonio.

 

 

Sobre Cuatro  Voces.

Este ejercicio actoral, estas cuatro voces provienen de cuatro autores, hombres, que perfilan personajes femeninos con tal valentía, ternura, pasión y sabiduría, que están siempre en el  teatro que resuena dentro de mí.  Cada uno, en su tiempo, diferentes esquemas,  reconstruyó  paradigmas y cambió lo que el público percibía de la mujer.

La Laurencia de Lope de Vega, arenga al pueblo de Fuenteovejuna  para alzarse contra el tirano y  desenmascara el miedo de los hombres de la villa, que no se atreven a pronunciarse contra el abuso, la injusticia y la violencia contra las mujeres, ella habla del derecho a la rebelión en una época en que la vida de los campesinos dependía totalmente de los grandes señores.

Lorca presenta su Doña Rosita, como el drama de la cursilería y la mojigatería española: “He aquí la vida cursi de mi doña Rosita. Mansa, sin futuro, sin objeto, cursi… es la vida mansa por fuera y requemada por dentro… es el drama del ansia de gozar que se ha de reprimir por fuerza en lo más hondo de su entraña enfebrecida”.  En este ambiente mojigato e intolerable, la Rosita lorqueana habla de lo que la sociedad de su época no puede ni quiere escuchar.

Y luego viene Antonia, alegre, apátrida, loca, llena de la poesía de ese mago contemporáneo que es Arístides Vargas. Antonia que en Jardín de Pulpos, pieza sobre los desaparecidos en las tiranías latinoamericanas, prefiere tener un árbol que tener un país, tener una flor que tener una patria, Antonia que es el retrato de muchas mujeres en Latinoamérica, guardianas de la memoria.

El monólogo de Nora, de Casa de muñecas cierra la escena. Ibsen habla por primera vez en el teatro sobre los roles que la sociedad impone  a la mujer, sobre la igualdad de derechos, sobre la necesidad de autodescubrirse, pero lo más escandaloso y razón por la que esta  pieza fue duramente criticada y considerada no apta para señoritas decentes y señoras casadas, fue que Ibsen habló sobre el divorcio; una mujer, Nora, que deja su rol de esposa y de madre, para salir en busca de si misma, una falta imperdonable.

Cuatro hombres y cuatro mujeres, cuatro voces:  ¿son  la influencia de las mujeres en la vida de estos  hombres? ¿son  un retrato o un recuerdo de mujeres que conocieron? ¿un homenaje? ¿son su propio espejo femenino?  Todos, hombres y mujeres, podemos sentirnos identificados con esas voces, porque como dice Nora: “ante todo, soy un ser humano…  igual que tú”.

 

Jennifer Valiente/ Harry Castel.-

 

Cuatro Voces

Arreglo dramático de Harry Castel para cuatro voces femeninas.

Para la Pao por estar allí

I.        Monólogo de Laurencia. Fuenteovejuna de Lope de Vega

II.       Monólogo de Doña Rosita. Doña Rosita la soltera de F.G. Lorca

III.     Monólogo de Antonia. Jardín de pulpos de Arístides Vargas

Monólogo de Nora. Casa de Muñecas d

Katharsis/ 8 de marzo 2008

Por Pao Lorenzana - 15 de Febrero, 2008, 10:16, Categoría: Entre nos y sin fachadas 08/03/08

"Katharsis"

De Eugenia Fölgar

Reflexiones gráficas en postales. "Siento que debo salir del espacio mental y físico en el que me encuentro, aquel que fue mi refugio por tanto tiempo y que ahora se vuelve ajeno y hostil. Se que esto me traerá consecuencias, alabanzas y crucifixión, mofas y aplausos, o simplemente el mas brutal de los desprecios. Pero es lo que siento que debo hacer. Celebrar que soy mujer". 

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