Palabras después de las
palabras... carreras...detalles...
Correr
Correr
Correr
Conseguir cosas
El final del proceso y su
presentación al público es siempre como el aterrizaje de un piloto novato, con
la sombra de poder estrellarse en el último momento, de no tomar bien la pista,
de no guardar bien el equilibrio en esos segundos entre el aire y la tierra,
sumergidos en la velocidad... no me gustan los viajes en avión, me ponen
nerviosa, envidio a mis compañeros que disfrutan de esa parte de la aventura...
y sin embargo ahora no pude encontrar otra analogía para describir este segundo
aterrizaje de Agenda, un poco más completo que el anterior, tomando quizá ya
una forma definitiva, no me atrevo a decir terminado.
Agenda es quizá una de las
mejores concreciones de mis ideas obsesivas y por eso creo que volveré una y
otra vez a este ejercicio performativo, quitando, añadiendo cosas, cambiando
otras, como el castillo nunca acabado del cuento de Ricardo Lindo, donde
siempre se construían nuevos salones mientras otros caían derribados por el
abandono.
Mientras vuelvo otra vez a
visitar este país, termino ajustes para esta visita, de esta versión de
Agenda... al final no sé si hablo de la violencia ¿cómo podría un árbol hablar
del bosque que habita? ¿qué diría?
4:00 p.m.
El reloj continúa su marcha
circular
y se convierte por ahora en
un pasillo
que lleva mi carne hastiada
a otra celda.
La historia siempre es la
misma:
la calle la gente el ruido
docenas de pasos gritando
sus urgencias,
las manos que se aferran
como naúfragos
a los celulares,
miradas que gravitan
alrededor de los cuerpos
sin salir de su órbita de
desconfianza.
Dejo ir a mi cuerpo junto a
los otros,
la gran hermandad de los
cuerpos
llevados por la inercia de
La Historia.
Qué importa que todos
tengamos miedo
nadie abandonará el pudor
para pedir a gritos un poco
de afecto,
estamos solos,
somos independientes,
no necesitamos a nadie,
nuestra autosuficiencia
es el despeñadero
que marca el triunfo
de nuestra post
modernidad
(¿estamos autorizados a
tener una post modernidad
o debemos ser prudentes
y quedarnos en la modernidad
a secas?)
5:00 p.m.
La ciudad grita
Por múltiples bocinas
Por la boca de los
vendedores ambulantes
A través de los uniformes
azules
Contando los signos trazados
en la piel
La mugre de días pegada a la
piel
El olor a sudor de otros
cuerpos unidos a la piel
La ciudad canta a gritos
Los himnos de los nuevos
ghettos
Hacinados en las calles
tomadas
Recuperadas Tomadas
Recuperadas cerradas abiertas invadidas peligrosas intransitables con los
mejores precios
Las calles
Inmensos ríos de basura y
asfalto
De olor a nausea, himno
religioso y reggettón
La ciudad zapatea
Sobre el tablado de nuestros
fanatismos
La canción del blanco y el
negro
La única canción posible
De nuestras tribus del miedo
La ciudad grita, canta,
zapatea
Con guitarras de quejas y
palmas de no hacer nada
Yo camino
Camino
Camino
En dirección contraria
Mientras el carnaval sigue
su rumbo por la calle
6:00 p.m.
El tiempo es un gran
borrador de silencio
un cigarrillo que se consume
el envase vacío de una
cerveza
el deseo de todas las
miradas
que no se posaron sobre vos.
El tiempo te llena de llagas
te deja un sabor amargo en
la boca
te disipa la embriaguez
se lleva todas las cosas
te deja de pié en medio de
la nada.
Hay un camino de ladrillos
amarillos
tapizado de adioses y de
ayes
hay pañuelos de adiós en
todas las manos
hay trenes que llegan con
cinco segundos de retraso
hay viajeros que parten
demasiado pronto.
Yo no sé cómo encerrar el
tiempo
cómo desnudar tus piernas
cómo verte desde el otro
lado de la ventana
cómo sostener un pañuelo
blanco
cómo cantar las golondrinas
cómo tragarme las ansias
cómo soltar una lágrima a
tiempo,
cómo evitar que lloren los
santos,
cómo escribir las páginas de
la historia,
cómo dejar el amor por
amarte tanto,
cómo olvidar, carajo, cómo
olvidar,
cómo recordar el camino a
casa.
Y todos los relojes caminan
a la izquierda
y todos los mendigos vuelven
sobre sus pasos
y todas las cosas se cierran
sobre su sombra
y hay gemidos que me atormentan
sobre cada cama que mi piel
toca.
Si tan solo me dijeras
cómo aúllan los perros en la
noche…